Hay hombres que duelen.
Hombres crueles,
hombres egoístas,
hombres infieles,
hombres tiranos,
hombres posesivos,
hombres irresistibles,
hombres perversos,
hombres cobardes,
hombres deseados,
hombres inalcanzables,
hombres desesperados,
hombres tristes,
hombres incapaces,
hombres ausentes,
hombres soñados,
hombres ajenos.
Y ese, el que más duele.
03 mayo 2006
27 abril 2006
Pendejas
A: - Después de los cuarenta, los hombres buscan pendejas
B: - No es cierto, ¿qué pendeja de veinte mira a un tipo de cuarenta?
C: ¿Por qué no te vas a la puta que te parió?
[C, claro, tiene cuarenta y algo. Volvió a su casa algo preocupado. Está pensando si todavía puede levantarse a una pendeja de veinte. Y se tiene fe]
B: - No es cierto, ¿qué pendeja de veinte mira a un tipo de cuarenta?
C: ¿Por qué no te vas a la puta que te parió?
[C, claro, tiene cuarenta y algo. Volvió a su casa algo preocupado. Está pensando si todavía puede levantarse a una pendeja de veinte. Y se tiene fe]
25 abril 2006
Las mujeres y el mundial II
- ¿¡Marcos, vos también!?
- ¿Qué?
- Me defraudás...
- Pará che, yo también puedo mirar un partido
(Escena laboral)
- ¿Qué?
- Me defraudás...
- Pará che, yo también puedo mirar un partido
(Escena laboral)
Cambio de humor
Cuando salí a la mañana me sentía sexy. Vestido negro, algo escotado. Zapatos de taco alto.
Me duró tres minutos.
- Sentate...
- No, gracias
- Sí, vení, sentate
- No, gracias
- Por favor, acá tenés el asiento
- No estoy embarazada
- Perdón, yo pensé, por el vestido...
El resto del día me sentí, simplemente, gorda
Me duró tres minutos.
- Sentate...
- No, gracias
- Sí, vení, sentate
- No, gracias
- Por favor, acá tenés el asiento
- No estoy embarazada
- Perdón, yo pensé, por el vestido...
El resto del día me sentí, simplemente, gorda
24 abril 2006
Las mujeres y el mundial I
- ¿Qué pensás si tu novio o marido se pasa siete horas al día mirando fútbol?
- No tengo novio ni marido
- ¿Y si tu amante se pasa siete horas al día mirando fútbol?
- A ella tampoco le gusta el fútbol
(Visto/oído en la tele, sábado a la noche)
- No tengo novio ni marido
- ¿Y si tu amante se pasa siete horas al día mirando fútbol?
- A ella tampoco le gusta el fútbol
(Visto/oído en la tele, sábado a la noche)
23 abril 2006
Razonamientos
- ¿Cómo estás?
- No muy bien
- ¿Seguís con tu mujer?
- Sí, pero no sé lo que quiero
- Pensé que querías a esa otra chica
- Sí, la quiero, pero ¿eso qué tiene que ver?
- Ah
- No muy bien
- ¿Seguís con tu mujer?
- Sí, pero no sé lo que quiero
- Pensé que querías a esa otra chica
- Sí, la quiero, pero ¿eso qué tiene que ver?
- Ah
18 abril 2006
Aguas de mujer
Se reencontraron con una excusa tonta después de varias semanas de distanciamiento voluntario. E ineficaz, como siempre. Se acostaron vestidos en la cama de un hotel y las caricias los fueron desnudando. Todo pasó lento, muy lento. Besos. Lamidas. Roces. Pellizcos. Penetraciones. Mordidas. Succiones. Palabras. Gemidos. Hasta el terremoto y los temblores y la voz quebrada y el miedo de no saber qué estaba pasando y el fuego y el agua. Derramándose sobre los cuerpos, mojando las sábanas, inundándolos.
11 abril 2006
Culpable
- ¡Cómo odio el invierno!
- Yo también. Los días se hacen cortos, toda la ropa es gris y marrón (chocolate, perdón), no dan ganas de salir a la calle y la gente parece más triste...
- No, yo lo odio por la comida
- ¿...?
- Porque a mí el invierno me da hambre. Y siempre engordo por lo menos cinco kilos en invierno. Lo odio.
- Yo también. Los días se hacen cortos, toda la ropa es gris y marrón (chocolate, perdón), no dan ganas de salir a la calle y la gente parece más triste...
- No, yo lo odio por la comida
- ¿...?
- Porque a mí el invierno me da hambre. Y siempre engordo por lo menos cinco kilos en invierno. Lo odio.
05 abril 2006
Preguntas indiscretas
-Hola
-Hola
-Es bueno este tipo...
-Sí...
-A mí me gusta el jazz y le sigo la carrera
-Ah, yo no lo sigo en realidad. Pero me gusta, lo escucho a la mañana en radio Mitre
-Yo escucho Continental. También sigo a Alejandro Cánepa porque estoy vinculado a esos temas.
-¿Tenés campo?
-No
-Ah
-Estoy relacionado con los animales y me interesa saber sobre el mercado de Liniers
-¿Sos consignatario de hacienda?
-No
-Ah, ¿y qué hacés?
-Reparto carne
-Ah, ¿tenés de esos camiones frigoríficos?
-En realidad tengo una chata. Pero también tengo un peón
-Ah
(No es bueno empezar con preguntas de máxima a un desconocido. Se puede sentir mal. Y vos también)
-Hola
-Es bueno este tipo...
-Sí...
-A mí me gusta el jazz y le sigo la carrera
-Ah, yo no lo sigo en realidad. Pero me gusta, lo escucho a la mañana en radio Mitre
-Yo escucho Continental. También sigo a Alejandro Cánepa porque estoy vinculado a esos temas.
-¿Tenés campo?
-No
-Ah
-Estoy relacionado con los animales y me interesa saber sobre el mercado de Liniers
-¿Sos consignatario de hacienda?
-No
-Ah, ¿y qué hacés?
-Reparto carne
-Ah, ¿tenés de esos camiones frigoríficos?
-En realidad tengo una chata. Pero también tengo un peón
-Ah
(No es bueno empezar con preguntas de máxima a un desconocido. Se puede sentir mal. Y vos también)
03 abril 2006
...que la culpa es de la tierra
-¡Ay qué sinrazón! No quiero
contigo cama ni cena,
y no hay minuto del día
que estar contigo no quiera,
porque me arrastras y voy,
y me dices que me vuelva
y te sigo por el aire
como una brizna de hierba.
He dejado a un hombre duro
y a toda su descendencia
en la mitad de la boda
y con la corona puesta.
Para ti será el castigo
y no quiero que lo sea.
¡Déjame sola! ¡Huye tú!
No hay nadie que te defienda.
Bodas de sangre, fragmento
Federico García Lorca
Porque anoche me acordé de Azucena, mi profesora de literatura y de la pasión que recorría su cuerpo de mujer madura y soltera cuando leía al poeta andaluz.
Y porque anoche celebré no tener ya diecisiete años, y me dejé penetrar por esos versos.
contigo cama ni cena,
y no hay minuto del día
que estar contigo no quiera,
porque me arrastras y voy,
y me dices que me vuelva
y te sigo por el aire
como una brizna de hierba.
He dejado a un hombre duro
y a toda su descendencia
en la mitad de la boda
y con la corona puesta.
Para ti será el castigo
y no quiero que lo sea.
¡Déjame sola! ¡Huye tú!
No hay nadie que te defienda.
Bodas de sangre, fragmento
Federico García Lorca
Porque anoche me acordé de Azucena, mi profesora de literatura y de la pasión que recorría su cuerpo de mujer madura y soltera cuando leía al poeta andaluz.
Y porque anoche celebré no tener ya diecisiete años, y me dejé penetrar por esos versos.
Años
- ¡Qué mujer! ¿Sabés que no le quiso decir la edad a la secretaria del médico?. Pero tiene dos o tres más que vos. ¿Cuántos tenés vos?
- Siete dos (refunfuñando)
- Viste, ya te lo decía. Ella tiene siete seis o siete siete. Lo que pasa es que se deforma la cara; se maquilla como un monstruo
- Desde que se levanta adopta el personaje. Y se equivoca.
- Ah, pero él es un santo. La trata como a una chica de dieciseis.
(Escuchado en el Club del Vino, domingo a la noche. Los protagonistas: una señora de unos setenta y pico y un señor de edad afín, saco blanco, camisa negra, pañuelo rojo en el bolsillo y anillo de oro en el dedo meñique)
- Siete dos (refunfuñando)
- Viste, ya te lo decía. Ella tiene siete seis o siete siete. Lo que pasa es que se deforma la cara; se maquilla como un monstruo
- Desde que se levanta adopta el personaje. Y se equivoca.
- Ah, pero él es un santo. La trata como a una chica de dieciseis.
(Escuchado en el Club del Vino, domingo a la noche. Los protagonistas: una señora de unos setenta y pico y un señor de edad afín, saco blanco, camisa negra, pañuelo rojo en el bolsillo y anillo de oro en el dedo meñique)
10 marzo 2006
Charla con un ex (cada vez menos templada)
- Hola
- Hola
- Te quería avisar que si llegás a necesitar dinero o surge una emergencia durante mi viaje, mi mamá tiene una extensión de mi tarjeta de crédito y está advertida de que la podés llamar.
- Decile a esa bruja que prefiero cortarme las manos antes de pedirle nada.
(Reconforta tanto haber logrado un divorcio tan amistoso)
- Hola
- Te quería avisar que si llegás a necesitar dinero o surge una emergencia durante mi viaje, mi mamá tiene una extensión de mi tarjeta de crédito y está advertida de que la podés llamar.
- Decile a esa bruja que prefiero cortarme las manos antes de pedirle nada.
(Reconforta tanto haber logrado un divorcio tan amistoso)
Charla telefónica con un ex
- Hola
- Hola
- Te recuerdo que voy a estar hasta fin de mes en España, por trabajo.
- Bueno
- Cuando llegue, te paso el teléfono del hotel por cualquier cosa
- ¿Vas a estar en Madrid todo el tiempo?
- Sí. Y tengo que dar una conferencia en Barcelona. Y otra en Londres. Y otra en Roma. Ah, y también en París.
- ...
- ...
- No es necesario que seas tan bestia para mentir. ¿Por qué no me decís que te vas de luna de miel y listo? ¿No es mucho pretender que me crea que sos una personalidad que anda dando conferencias por las capitales europeas?
- No, no. Me voy por trabajo.
- Bueno, buen viaje
- Hola
- Te recuerdo que voy a estar hasta fin de mes en España, por trabajo.
- Bueno
- Cuando llegue, te paso el teléfono del hotel por cualquier cosa
- ¿Vas a estar en Madrid todo el tiempo?
- Sí. Y tengo que dar una conferencia en Barcelona. Y otra en Londres. Y otra en Roma. Ah, y también en París.
- ...
- ...
- No es necesario que seas tan bestia para mentir. ¿Por qué no me decís que te vas de luna de miel y listo? ¿No es mucho pretender que me crea que sos una personalidad que anda dando conferencias por las capitales europeas?
- No, no. Me voy por trabajo.
- Bueno, buen viaje
08 marzo 2006
Sueño
Mi papá murió. Pero se me sigue muriendo en los sueños más tristes. Anoche se me murió otra vez y aunque hace rato desperté, todavía duele tanto que casi no puedo respirar.
22 febrero 2006
Razones
-No viniste el lunes
-No, el gato me rompió el empapelado. Llamé al empapelador, lo arregló y el gato volvió a romperlo
-¿Y qué hiciste?
-Le puse una silla adelante porque si no, mi marido rompe el gato
(Me encantan las charlas de gimnasio)
-No, el gato me rompió el empapelado. Llamé al empapelador, lo arregló y el gato volvió a romperlo
-¿Y qué hiciste?
-Le puse una silla adelante porque si no, mi marido rompe el gato
(Me encantan las charlas de gimnasio)
21 febrero 2006
Mesa ratona
¿Cómo que venís a reclamar aquella mesa ratona que te tocaba en la división de bienes pero que por no sé cuáles razones se quedó en mi casa?
¿Dos años después, me anunciás que la querés para ornamentar tu nuevo nido de amor?
¿El lunes la pasás a buscar?
¿Me alcanzarán cinco días para rayarla, saltarle encima, untarle mermelada de frutilla en las juntas, mancharla con tinta indeleble, volcarle un plato de fideos con tuco, tallarle con una trincheta las mordeduras de aquel conejo que cuidé durante dos semanas y que acorralé en la cocina para que no masticara tu puta mesa?
No sé, pero haré mi mejor intento. ¡Vas a ver lo linda que te va a quedar en el living!
¿Dos años después, me anunciás que la querés para ornamentar tu nuevo nido de amor?
¿El lunes la pasás a buscar?
¿Me alcanzarán cinco días para rayarla, saltarle encima, untarle mermelada de frutilla en las juntas, mancharla con tinta indeleble, volcarle un plato de fideos con tuco, tallarle con una trincheta las mordeduras de aquel conejo que cuidé durante dos semanas y que acorralé en la cocina para que no masticara tu puta mesa?
No sé, pero haré mi mejor intento. ¡Vas a ver lo linda que te va a quedar en el living!
Cabo suelto
La gorda te hizo las milanesas, te cebó mate y te aguantó las llegadas tarde mientras planeabas el atraco del siglo. Pero querías más. Y pretendiste escaparte con la pendeja, el palo verde y ocho kilos en joyas de señoras ricas de San Isidro, a tomar margaritas en el Caribe.
No. Eso no se hace. Algunos códigos hay que respetarlos. O pagar. Como un gil. Como vos.
No. Eso no se hace. Algunos códigos hay que respetarlos. O pagar. Como un gil. Como vos.
20 febrero 2006
Verdades domésticas
"Vos no opines que siempre te mantuve. Cuando te mudaste a casa lo único que trajiste fue el cepillo de dientes. Ni sabías lo que era una tarjeta de crédito"
(Una mujer a su marido, delante de dos hijos, tres cajeros, un vendedor y yo, el domingo en Garbarino, a las tres y media de la tarde. Sin pestañear, el tipo se dio vuelta y se puso a examinar lavarropas. Y ella pagó en seis cuotas sin interés)
(Una mujer a su marido, delante de dos hijos, tres cajeros, un vendedor y yo, el domingo en Garbarino, a las tres y media de la tarde. Sin pestañear, el tipo se dio vuelta y se puso a examinar lavarropas. Y ella pagó en seis cuotas sin interés)
16 febrero 2006
Encantada de conocerte
Conocer a la actual esposa de tu ex no debería ser un trámite demasiado conflictivo, especialmente después de un divorcio relativamente amistoso (si se me permite la contradicción). En el peor de los casos, un mal trago que hay que apurar. O esta payasada. Pasen y vean.
¿Vieron la peor versión de mi persona? (Sé que no vieron nada, pero hagan un esfuerzo y asientan gentilmente, necesito que alguien me dé la razón...) Bueno, esa, pero cien veces empeorada, fue la que se presentó ante la jovencita recién casada.
Y lo que más me enoja es que yo sabía. Sabía que el encuentro iba a acontecer en cualquier momento. Mi ex había tenido la delicadeza de advertirme que quería presentármela en breve. Lo escuché, dí mi consentimiento, pensé que sería bueno estar medianamente producida en esa ocasión, lo archivé y... lo olvidé.
El sábado pasado, por primera vez en mi vida, dejé que mi hija jugara a la decoradora sobre mi persona. Flequillo pegado a la frente, pelo recogido con broches de colores, purpurina azul sobre los párpados detrás de los anteojos culo de botella, labial carmesí con gloss extra, esmalte fucia ¡en mis veinte uñas y sus alrededores!. La ropa, bueno, qué decir. Una pollera negra de dos temporadas atrás (de esos modelitos que se notan a un kilómetro que son de dos temporadas atrás), remera que alguna vez había sido negra y ojotas verdes. De goma, claro está.
Timbre. Vamos que llegó papá. Agarrá el bolso. ¿Tenés todo?. Te quiero, pasala lind... Con cada paso que me acercaba a la puerta de calle empecé a tomar conciencia de la figura femenina al lado de mi ex. Carajo, mierda, cómo puedo ser tan boluda. Intento levantar el mentón, las tetitas para arriba diría mi profesora pirucha de gimnasia. Es inútil, es tarde, me quiero morir. Sonrío, qué más puedo hacer. Una a favor, la parejita está más desconcertada que yo. Ella está espléndida, por supuesto. Los rulos en el enrulado justo, un vestidito de tarde strapless, carterita y sandalias al tono. Me queda la dignidad. Encantada de conocerte. Chuik. Chuik. Me devuelve la sonrisa. ¿Con pena? No, creo que es temor. Yo sentiría lo mismo.
¿Vieron la peor versión de mi persona? (Sé que no vieron nada, pero hagan un esfuerzo y asientan gentilmente, necesito que alguien me dé la razón...) Bueno, esa, pero cien veces empeorada, fue la que se presentó ante la jovencita recién casada.
Y lo que más me enoja es que yo sabía. Sabía que el encuentro iba a acontecer en cualquier momento. Mi ex había tenido la delicadeza de advertirme que quería presentármela en breve. Lo escuché, dí mi consentimiento, pensé que sería bueno estar medianamente producida en esa ocasión, lo archivé y... lo olvidé.
El sábado pasado, por primera vez en mi vida, dejé que mi hija jugara a la decoradora sobre mi persona. Flequillo pegado a la frente, pelo recogido con broches de colores, purpurina azul sobre los párpados detrás de los anteojos culo de botella, labial carmesí con gloss extra, esmalte fucia ¡en mis veinte uñas y sus alrededores!. La ropa, bueno, qué decir. Una pollera negra de dos temporadas atrás (de esos modelitos que se notan a un kilómetro que son de dos temporadas atrás), remera que alguna vez había sido negra y ojotas verdes. De goma, claro está.
Timbre. Vamos que llegó papá. Agarrá el bolso. ¿Tenés todo?. Te quiero, pasala lind... Con cada paso que me acercaba a la puerta de calle empecé a tomar conciencia de la figura femenina al lado de mi ex. Carajo, mierda, cómo puedo ser tan boluda. Intento levantar el mentón, las tetitas para arriba diría mi profesora pirucha de gimnasia. Es inútil, es tarde, me quiero morir. Sonrío, qué más puedo hacer. Una a favor, la parejita está más desconcertada que yo. Ella está espléndida, por supuesto. Los rulos en el enrulado justo, un vestidito de tarde strapless, carterita y sandalias al tono. Me queda la dignidad. Encantada de conocerte. Chuik. Chuik. Me devuelve la sonrisa. ¿Con pena? No, creo que es temor. Yo sentiría lo mismo.
10 febrero 2006
Llegar a tiempo (o al menos, no tan tarde)
Esta vez llegué a tiempo para los finger foods (esa forma paqueta de llamar a la comida diseñada en pequeños bocaditos que se pueden tomar con los dedos) y el champán. A tiempo para la torta, las velas, el cántico de rigor y hasta para sumarme a la coreografía capitaneada por una sudada pareja de bailarines de salsa.
No fue así el año pasado.
Exactamente trescientos sesenta y cuatro días atrás, regalo en mano, toqué el timbre de la casa de mi amiga y vociferé un exagerado "feliz cumpleaños!!" ante su cara de piedad. Detrás suyo, la casa arrasada. Platos con restos de canapés, copas y más copas medio vacías y desparramadas sin elegancia sobre suelo y muebles del living, migas sobre los sillones, alfombras pisoteadas, los restos tristes de una cheese cake despanzurrada...
Había llegado tarde.
Un día tarde.
Mi amiga y su marido, con buenos reflejos, me subieron al auto y me llevaron a cenar a Clo Clo. Son buenos amigos. Por un rato disiparon esa fea sensación de estar siempre llegando tarde a la fiesta.
No fue así el año pasado.
Exactamente trescientos sesenta y cuatro días atrás, regalo en mano, toqué el timbre de la casa de mi amiga y vociferé un exagerado "feliz cumpleaños!!" ante su cara de piedad. Detrás suyo, la casa arrasada. Platos con restos de canapés, copas y más copas medio vacías y desparramadas sin elegancia sobre suelo y muebles del living, migas sobre los sillones, alfombras pisoteadas, los restos tristes de una cheese cake despanzurrada...
Había llegado tarde.
Un día tarde.
Mi amiga y su marido, con buenos reflejos, me subieron al auto y me llevaron a cenar a Clo Clo. Son buenos amigos. Por un rato disiparon esa fea sensación de estar siempre llegando tarde a la fiesta.
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