11 abril 2006

Culpable

- ¡Cómo odio el invierno!
- Yo también. Los días se hacen cortos, toda la ropa es gris y marrón (chocolate, perdón), no dan ganas de salir a la calle y la gente parece más triste...
- No, yo lo odio por la comida
- ¿...?
- Porque a mí el invierno me da hambre. Y siempre engordo por lo menos cinco kilos en invierno. Lo odio.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, cinco kilos no parece tanto como para no disfrutar las comidas del invierno. Nada que no pueda disimular la ropa de estación ni que no se pueda revertir unas semanas antes de la malla. Ahí está, se podría declarar una nueva estación, la del "ajuste técnico", de dos o tres semanas entre la salida del invierno y la primavera, para ajustar esos desatinos que nos invita el invierno.

Daniela dijo...

Anónimo, podría patentar la idea y ofrecerse como ajustador técnico a domicilio. Entre septiembre-noviembre ya tiene trabajo asegurado. ¿Pensó alguna terapia?

Daniela dijo...

Ya le escribí, Gaya. Abra el mail...