10 abril 2007

Post N° 99

Sacó la manteca de la heladera y esperó un rato. No lo suficiente, apenas lo que su paciencia soportó. Rasgó un trozo de pan y lo abrió. La miga perfumada se desperezó entre sus dedos. Con un cuchillo empezó a untar despacio, estirando la manteca todavía demasiado fría. Un pedazo pequeño saltó hasta su pezón. Ella sólo se quedó mirando cómo el calor del cuerpo lo derretía, lo empujaba hacia abajo y formaba un leve surco ámbar a través de esas tres pecas amontonadas justo en el centro de sus tetas, mientras mordisqueaba el pan.
Al rato, recogió la gota con la punta del dedo. Se sentía suave, resbalosa, cálida. A su lado, el pan de manteca estaba casi derretido, hacía demasiado calor esa tarde. Hundió el dedo en el montón blanquecino y ungió su abdomen, en camino recto hasta el ombligo, hasta el infinito.

7 comentarios:

Ana C. dijo...

¿Esta es la misma señora del post anterior?

Anónimo dijo...

me derrité. Solo de vicioso le agregaría unas gotas de sal. :-)

Cuni dijo...

Pan con tetas de manteca, un viaje hacia el infinito. Felicitaciones por los 99 programas

Anónimo dijo...

No se cuando descurbi tu blog, lo guardé en FAVORITOS para darme el gusto de leerlo a mis anchas.
Hoy fué ese dia lo lei completico, me encantoó!!
Quieres ser mi amiga? me invitas a seguir leyendote? quieres alguna vez visitar mi blog?
BESO INTERROGATIVO

Alex dijo...

pues merece serlo (la señora del post anterior)

¿...? dijo...

El 99 siempre me pareció un número muy sensual y hoy más que nunca...
Delicioso post.

Anónimo dijo...

Muy malo el relato.